México, a 25 de abril.- El vaivén en la economía global, así como la volatilidad de los mercados por los efectos de la pandemia, la inflación, la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el conflicto Rusia – Ucrania, el aumento en las tasas de referencia e incluso, el cambio climático, obligan a los inversionistas a diversificar y tener varios activos financieros.
La importancia de diversificar un portafolio radica en limitar la exposición a pérdidas significativas en el mercado, entendiendo que, no se busca maximizar los retornos sino minimizar las pérdidas durante las recesiones.
De acuerdo con la empresa de gestión de inversiones estadounidense BlackRock, la diversificación es vista en el entorno financiero como la técnica de asignar las inversiones a activos diferentes y variados para ayudar a minimizar el riesgo; lo que puede significar la mezcla de diferentes vehículos de inversión, exposiciones a industrias y geografías.
Para aumentar las probabilidades de éxito se debe diversificar lo más posible, pero también luce como una decisión acertada, el acercarse a instituciones o profesionales que ayuden a construir portafolios personalizados, tomando siempre en cuenta la aversión al riesgo y el horizonte de tiempo de inversión del usuario.
La diversificación no consiste únicamente en mezclar acciones y bonos en un portafolio; ya que, requiere de comprender cómo interactúan estas entre sí.
La diversificación brinda la oportunidad de invertir en activos diferentes y variados que no afectan el portafolio de inversiones simultáneamente. Pero hay que tener en cuenta que, si bien el retorno puede ser turbulento a corto plazo, lo más acertado es mantener la calma y evitar decisiones precipitadas, porque de lo contrario se entorpecería el cumplimiento de objetivos a largo plazo.
Sin duda la diversificación puede resultar decepcionante cuando los retornos no se maximizan durante las alzas del mercado, pero resulta fundamental contar con un mecanismo de protección durante las recesiones.